El reduccionismo de Descartes se contrapone con el concepto de sinergia que proviene de la Teoría de Sistemas, pero ambos pueden aplicarse en el contexto de la ciencia budista.
El análisis de las cosas es una metodología que comparten tanto el budismo como la ciencia, aunque con objetivos diferentes. En el caso del budismo suele emplearse con el fin de desenmascarar la realidad vacía de todos los fenómenos, en cambio en la ciencia se emplea para comprender y resolver problemas.
En 1637, René Descartes publicó su Discurso del Método, en el que daba a conocer su filosofía destinada a formarse una perspectiva correcta de las cosas. Tal método se fundamenta en dos ideas clave:
1.- No aceptar como verdadero lo que con toda evidencia no se reconociese como tal.
2.- Dividir cada una de las dificultades en tantas partes como sea necesario para resolverlas.
El primero de ellos coincide con el concepto budista de drsti y es, justamente, esa equivalencia la que ha llamado la atención de tantos filósofos y pensadores y ha abierto la puerta para un diálogo de integración entre ambas escuelas de prospección y estudio de las cosas, el budismo y la ciencia.
El segundo es el fundamento del denominado “reduccionismo cartesiano”. Se trata de una idea muy poderosa que podemos asociar a la consigna estratégica de “dividir para conquistar” y que, a la larga, ha dado origen a la especialización científica y, por analogía, a la especialización del trabajo. Por ejemplo, un problema sociológico se resulve en término de supuestos psicológicos que, a su vez, contempla supuestos biológicos y éstos químicos, los que - finalmente - tienen fundamentos físicos. De esta manera, si aplicamos sistemáticamente el reduccionismo cartesiano, resulta que la física tiene siempre la última palabra en cualquier orden de cosas y ninguna otra ciencia puede contradecirla y ello exclusivamente porque se encarga de estudiar los sistemas más diminutos.
El reduccionismo ha resultado particularmente útil cuando se estudian conglomerados, es decir sistemas compuestos por varios componentes que interactúan muy débilmente entre sí. Por ejemplo, una frutera llena de peras y manzanas es un conglomerado ya que las frutas prácticamente no se interfieren. Muy distinto sería el caso de una habitación cerrada donde haya gatos y ratones ya que, probablemente, sí van a interactuar y el sistema evolucionará de acuerdo a cómo se den esas interacciones. Es en ese tipo de situaciones donde el reduccionismo no resulta tan útil, ya que gran parte de la problemática radica en las relaciones y no en los componentes del sistema.
De acuerdo a la Teoría de Sistemas, un conglomerado se diferencia de un sistema porque este último está dotado de sinergia, palabra de origen griego que se refiere a esta característica no reduccionista que ya presentamos. Algunas veces se define la sinergia diciendo que el todo es más que la suma de sus partes, pero esa definición puede ser engañosa ya que la palabra “más” tiene una connotación positiva que la sinergia no siempre conlleva. La sinergia puede, efectivamente, ser positiva en el sentido de producir un resultado deseable, pero también puede ser negativa y producir un efecto indeseado. Más aún, aquello que consideramos deseable - o no - depende del criterio que tenga un observador en particular, por lo que el asunto se torna completamente relativo.
Básicamente hay dos motivos para la manifestación de la sinergia como fenómeno. El primero es la explosión de relaciones que puede dar origen a una combinación cruzada de efectos directos con efectos secundarios. Por ejemplo, en un equipo de fútbol no basta con tener a los mejores jugadores en cada puesto, porque si no juegan asociadamente, si no logran coordinarse, ese equipo no rendirá en la cancha. Por el contrario, un equipo bien organizado, con trabajo de equipo, con espíritu de cuerpo, podrá imponerse aún si no tiene a los mejores jugadores considerados individualmente.
El otro origen de la sinergia radica en la posibilidad de obtener propiedades emergentes, es decir, propiedades que no existirían de no ser por la confluencia de diversos factores. En nuestro ejemplo, la estatura y el peso de cada jugador son propiedades de los componentes del sistema y a partir de ellos podemos calcular valores estadísticos para el equipo, tales como peso y estatura promedio. No obstante, la posición en la tabla de posiciones es una propiedad del equipo considerado en su conjunto que no puede reducirse a datos individuales ni puede ser calculada como un promedio. En otras palabras: se trata de una propiedad emergente.
El concepto de sinergia puede ser relevante para el budismo si consideramos ejemplos como el de prajña, compuesto de drsti y sankalpa o – mejor dicho – compuesto de drsti, sankalpa y sinergia.
Ilustración por: Dominik Gwarek.


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