Budismo, Materialismo e Idealismo o El Retorno de Descartes

¿Puede existir la materia sin la conciencia? ¿Puede existir la conciencia sin un sustrato físico o material? Descartes era más bien partidario de lo último, pero - curiosamente - el método que él mismo nos legó terminó imponiendo lo contrario. ¿Qué podría aportar el Budismo al respecto?

200px-Frans_Hals_-_Portret_van_René_Descartes Si vamos a intentar un diálogo fructífero entre la ciencia contemplativa del Budismo y la ciencia cosmopolita de origen occidental, una de las primeras cosas que podemos hacer es mencionar una diferencia radical entre el paradigma materialista que parece ser preponderante entre los científicos formados en la tradición occidental y su contraparte Budista.

La ciencia cosmopolita ha tenido un poder de expansión y penetración tan extendido e intenso que ha sentado las bases de una cosmovisión casi omnipresente en el mundo globalizado, de manera que no sólo los científicos, sino que la mayoría de las personas ilustradas comparten esta ideología materialista que hemos heredado del mecanicismo. Sin embargo, el propio padre de la ciencia, Renatus Cartesius, más conocido como René Descartes, no era partidario de esta concepción que consideraba errada.

El dualismo cartesiano separaba las cosas existentes en dos grandes categorías que podemos denominar ideas y materia (res cogitans y res extensa, respectivamente). Descartes sostuvo que la existencia se fundaba en las ideas y no en la materia. En efecto, su famosa frase "pienso, luego existo" (cogito ergo sum) en realidad debiéramos traducirla a un lenguaje más técnico como "tengo conciencia, por lo tanto soy". Con ello, Descartes quería significar que el sustrato último del ser es la conciencia o la mente y no la materia.

Me gusta explicar este aspecto de la filosofía cartesiana con el siguiente experimento mental: Supongamos que existiera un universo enteramente poblado por objetos inertes. Al no albergar este universo hipotético ninguna forma de conciencia, no habría allí nadie para acceder a esa realidad y, en consecuencia, no existiría. En otras palabras, ¿qué sentido tiene decir que algo existe si no hay allí nadie para observarlo?, ¿en qué sentido existe?

Cabe señalar que, al adoptar un punto de vista que privilegia a la mente sobre la materia en un sentido ontológico, Descartes se opuso a la tradición Aristotélica, vigente hasta su época, según la cual el mundo era anterior al individuo. Descartes, por el contrario, no veía sentido en este supuesto ya que sostenía que la materia, a diferencia de la mente, no podía existir por sí sola. Sin embargo, y por esas curiosidades de la historia, sería el propio método cartesiano el que le doblaría la mano a su padre con el transcurso de algunos siglos.

Así es, porque el método científico establecido por Descartes aconseja, entre otras cosas, resolver los problemas complejos dividiéndolos en tantas partes como sea necesario, metodología que se conoce con el nombre de reduccionismo y que, a la larga, dio origen a las diversas especialidades científicas. Por ejemplo, un problema de naturaleza social puede analizarse científicamente subdividiéndolo en problemas que caerán dentro del área de incumbencia de antropólogos y psicólogos, los cuales, a su vez, dividirán sus problemas en problemitas que podrán analizar sucesivamente biólogos, químicos y físicos. Pero aquí la cadena siempre termina. En otras palabras, el reduccionismo cartesiano establece que, en ciencias, la última palabra la tiene siempre el físico y ninguna otra especialidad científica puede contradecirlo.

Es por este motivo que el dualismo idealista de Descartes se invierte y, finalmente, la explicación física, que apela a la materia y la energía (recordemos que para la física contemporánea materia y energía son intercambiables, son dos formas distintas de una sola cosa), se termina consolidando como la respuesta última de la ciencia ante cualquier pregunta y, en particular, ante cualquier pregunta de naturaleza cosmogónica.

Lo que estoy señalando es que, por así decirlo, Descartes se debe "revolcar en su tumba" cada vez que se plantea en la actualidad la idea de que la mente emerge de la materia, cosa que ocurre muy a menudo en ciencias ya que ese es el paradigma dominante, a pesar de que se contradice flagrantemente con lo aportado por la física moderna (tan sólo recordemos cuál es el rol preponderante del observador en mecánica cuántica). Por todo ello, me parece que la crítica cartesiana sigue vigente y veo con claridad que cuando se asume o sentencia que la mente emerge de la materia se está cayendo en una contradicción flagrante, toda vez que la materia no puede existir desprovista de, al menos, una mente u observador que la perciba o que la construya en el sentido del constructivismo radical.

La tradición budista, en cambio, es mucho más afín al idealismo cartesiano que al materialismo científico. Desde el budismo se sostiene que el ser primordial es la mente o "flujo de existencia" (citta-samtana) que se manifiesta en la forma de una inteligencia primordial (Vidja), denominada en la tradición tibetana "Rigpa" traducida generalmente como "naturaleza de la mente". Esta Rigpa cósmica se cristaliza, por así decirlo, en la forma de "sem", que es la mente ordinaria y dualista, que percibe en forma fragmentaria y, por lo tanto, permite la emergencia de las cosas o los fenómenos (dharmas), transformando a Vidja en su antónimo, avidja, traducido generalmente como ignorancia, para significar que la percepción fragmentada de la realidad es ilusoria.

Tal vez el puente que se está tendiendo hoy en día entre la ciencia budista y la ciencia cosmopolita dará frutos cuando se descubra que la falta de solidez del paradigma materialista radica en que los problemas que para el físico son demasiado duros de roer no pueden ser reducidos a problemas metafísicos y pretender que continúen estando en el ámbito de la ciencia, pero sí pueden ser reducidos a problemas escudriñables desde una eventual ciencia contemplativa que podría llegar a gestarse en el futuro. Esa ciencia contemplativa podría ser el futuro hijo de un matrimonio entre la ciencia cartesiana y el budismo, un hijo que tal vez podría reivindicar el nombre de su tatarabuelo, haciendo renacer los postulados de Descartes y cerrando el círculo reduccionista que en la actualidad es lineal y descansa sobre la física como un gigante con pies de barro.

Fotografía: Wikimedia.

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Comentarios

Excelente!, pero se vuelve a lo mismo de siempre....De que esta formada la mente?... Sin cerebro no hay mente? y el cerebro es materia, por lo tanto la mente es materia. Si mente y materia son 2 aspectos de una misma cosa porque una se tiene que anteponer a otra? No sera que a eso que aca llaman mente sea otra cosa?

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yo pienso que sin la mente no somos nada, la sede del pensamiento esta en la mente, por tanto la psique, lo mas complejo de nosotros mimos se halla en el cerebro, sin cerebro no seriamos nada, o mas bien solo seríamos energia.

 

 

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¿Sin cerebro no hay mente? No lo creo. La mente puede existir aun sin un soporte físico. Ciertos seres, con cuerpos sutiles, no materiales, poseen mente, y no poseen cerebro. (segun entiendo!).

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pues te cuento que hay un doctor cardiologo holandes Pim van Lommel que ha hecho estudios de pero cientifico para probar que existe conciencia sin el cuerpo,sus estudios se basan en pacientes muertos cinicamente  y sin actividad cerebral,que cuando regresaron a la vida habian estado todo el tiempo mas concientes que nunca!

tiene un libro llamado cociencia sin fin.

un saludo

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