Francisco Varela: Vivir, Soñar y Morir

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El chileno es considerado uno de los principales impulsores del diálogo entre budismo y ciencia.

No tuve la suerte de estrecharle la mano pero sí pude establecer contacto con él por correo electrónico y, ciertamente, de leer sus libros y artículos, así como escucharlo y verlo en entrevistas de televisión.

Debe haber sido a mediados de 2000 cuando me enteré que vendría a Chile y le solicité reunirme con él. En ese entonces yo era profesor de la Universidad Católica de Valparaíso y le comenté que – hace años ya – yo había tomado refugio en las Tres Joyas, bajo el amparo del linaje Drikung. Me respondió que, lamentablemente, no podríamos juntarnos ya que él iba a dedicar esta visita a asuntos familiares. Hoy pienso que en ese momento él ya sabía que padecía de cáncer y que vino a despedirse. En efecto, a los pocos meses, falleció en París.

Francisco Varela estudió Medicina y Biología en la Universidad de Chile y realizó estudios de postgrado en la Universidad Harvard, doctorándose en Ciencia Cognitiva. Su interés fundamental fue estudiar las bases biológicas del conocimiento, lo que lo llevó a interesarse profundamente por el fenómeno de la conciencia. Uno de sus principales aportes fue el trabajo que realizó junto con Humberto Maturana, del que nació la Teoría de la Autopoiesis (de Santiago, para ser más preciso), en el que se explica a los seres vivos como sistemas autónomos. Esta teoría ha tenido repercusión en una amplitud de campos, desde la Teoría de Sistemas y la Sociología – donde cabe destacar los aportes de Niklas Luhmann – o la Teoría de la Organización, gracias a la obra de Aquiles Limone, con quien he tenido personalmente la oportunidad y la suerte de colaborar.

Más tarde, dentro de su interés por el fenómeno de la conciencia, Varela se interesó en desarrollar una metodología para la investigación de este fenómeno – la “neurofenomenología” – mediante la que intentó conciliar la perspectiva científica con la experiencia vital. Sobre esta forma de enfocar el estudio de la conciencia, Francisco reconocía la influencia de la fenomenología de Maurice Merleau-Ponty; sin embargo, más importante es – en este respecto – el acercamiento que realizó a la filosofía budista. Varela fue un budista practicante durante el transcurso de toda su vida adulta y llegó a ser discípulo del célebre rimpoche Chögyam Trungpa, según me lo comentó su amigo de la infancia Gustavo Jiménez.

Francisco fue uno de los principales impulsores de “Los Diálogos Mente y Vida” que dieron origen al Mind & Life Institute (de hecho, fue uno de sus dos fundadores) y que se encarnaron en la periódicas conferencias donde científicos de primera línea y maestros budistas – entre los que se cuenta Su Santidad el XIV Dalai Lama – han compartido sus perspectivas acerca de la naturaleza de la mente y la conciencia. Se han editado varios libros que transcriben estos diálogos y Varela fue el editor de un par de ellos.

Pocos días antes de partir, Varela fue saludado mediante una videoconferencia por Su Santidad el XIV Dalai Lama, quien en esa oportunidad le dedicó estas palabras:

Quisiera expresarte, como lo haría un hermano, mi más profundo agradecimiento por tu gran aporte a la ciencia, especialmente en los campos de la neurología, la ciencia de la mente, y por tu contribución a la celebración de estos diálogos entre la ciencia y el pensamiento budista.

Es posible que dentro de mil años el nombre de Francisco Varela ocupe un puesto tan alto como el de Nagarjuna entre los pensadores que contribuyeron a consolidar las bases conceptuales del Budismo sobre evidencia empírica. Este blog está dedicado a su memoria.

Parte de este artículo ha sido extractado y adaptado de Wikipedia. Fotografía gentileza de La Red de Indra.

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Comentarios

Un grande de nivel Internacional "made in Chile", como Matta

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